BÉSAME MUCHO
Animada por el
blog de una mamá, que recomendaba este libro, Bésame Mucho, lancé a la librería
para comprarlo.
He de reconocer
que se me atragantó casi en el acto, yo no lo recomendaría, me gustan los libros
no solo por el contenido, sino por el simple hecho de que son libros, como
Bórges, siempre pensé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca, e incluso
libros que no me han gustado los guardo con cariño, pero este lo regalaría, de
hecho creo que lo quemare en San Juan.
Desde el inicio
del libro su autor, Doctor en Pediatría y una autentica
eminencia para muchas madres, nos dice que su máxima es mostrarnos el camino de
la verdad absoluta, y que el resto se equivoca.
Respecto a la
lactancia materna, nada que objetar, si científicamente está demostrado que es
mejor para el bebé, que le aporta nutrientes más adecuados que las leches
artificiales, que le proporciona las defensas necesarias, yo no me meto ni con
los especialistas, ni con los científicos. Puesto que todo lo que he leído acepta
a ésta, la lactancia materna, como la mejor opción, y pese a no haberlo tenido
claro desde el principio, creo que me decantaré por ella.
¿Pero realmente
eres una mala persona o una mala madre si no puedes o no quieres darle el pecho
a tu bebé?. Visitar la sala de espera de obstetricia de cualquier centro, al
menos de Madrid, es bajo mi punto de vista enfrentarte a una serie de carteles,
simplistas que te hacen sentirte como un ser despreciable si has decidido de
antemano no dar el pecho. Carteles bajo mi punto de vista muy nacis, y que
adoctrinan a las mamas. Diferentes situaciones, requieren decisiones
diferentes, tenemos todas las mujeres, o incluyamos a los maridos o padres,
cosa que el autor parece olvidar, tenemos todas las familias españolas la
situación idílica que nos permite elegir libremente, o por el contrario el
dinero, el trabajo, o la maldita hipoteca, nos condiciona en las decisiones que
tenemos, por no hablar de las políticas sociales. Mi permiso de maternidad es
de unos 3 meses, más 15 días de lactancia, más mi mes de vacaciones que he
podido unir, hacen unos 4 meses, y 2 semanas, sumado a mi horario de trabajo, y
a la deuda que tengo con el banco por la hipoteca, y los gastos de agua, luz,
gas, comida y gasolina… hacen que mi decisión no sea tan libre, sé que podre
darle el pecho, si no surge nada, durante 4 meses y 2 semanas, tras lo cual pasare
de ser una madre amorosa, a un ser horrible, más digno de Mordor, porque tendré
que dar a mi hija leche artificial. Por fortuna yo tengo una madre que tiene
los pies muy bien puestos en la tierra, y me dijo que si no podía no pasaba
nada, que yo me crie con biberón porque ella no pudo darme el pecho, y aquí nos
tienes, yo no sabría darte un ejemplo de una mujer más sensata, mejor persona y
amante madre.
Sobre el colecho, solo lo alaba; el colecho se
entiende por dormir con tus hijos. Las ventajas
son muchas y variadas aunque en casi cualquier libro o artículo sobre el
tema del sueño infantil, se desaconseja, una de las causas es el peligro de
ahogarles o aplastarles mientras se está dormido. Aunque se reconoce que es
poco probable que acabemos encima de nuestro hijo. Y da una serie de consejos
para practicarlo. Es mucho más peligroso dormirse en un sofá con el bebé en el
regazo. Se tiene que tener ciertas precauciones. Las ventajas, si el bebé tiene
alguna dificultad, si vomita, o tiene frío, los padres están a su lado para
socorrerle. La proximidad con su madre estimula la lactancia materna. Los niños
que duermen con sus padres amamantan más a menudo. Esto hace que tengan un
ritmo de sueño distinto. Su fase profunda de sueño es mucho menor, con lo que
el riesgo de la muerte súbita (que se supone ocurre en esta fase, hasta casi
los 6 meses según algunos especialistas) es más bajo. Además, el desarrollo
neuronal ocurre en su máximo esplendor en la fase de sueño menos profunda, no
sólo se le da más leche materna, que es ideal para su protección fisiológica,
sino que se está potenciando su desarrollo mental. Pero todos los estudios a
los que hace referencia el libro son americanos o ingleses. Si le preguntas a
mi madre si practicó el colecho te dirá que no, obviamente no sabe lo que es, pero yo dormí en la cuna junto a la cama de
mis padres, hasta que nació mi hermana, es decir unos 2 años y medio, algo más,
pues los cuatro compartimos dormitorio algunos meses. Y hasta donde mi
conocimiento alcanza en todas las familias de mi entorno esto ha sido así. Y
como el conocimiento y especialmente la crianza es algo que aprendemos de
nuestras familias, no creo que sea necesario dar más vueltas sobre el tema.
Sobre los limites, en su discurso, al menos al
principio, dice que no hay que negarle nada al niño por el puro placer de
hacerlo, es decir que si hay un motivo de peso, algo de sentido común, decir “que
no” es saludable, pero a lo largo del libro se omite y solo se lee que no hay
que decir que no al niño porque lo frustramos. Además algo que me deja perpleja
es que en ningún momento marca una edad para nada, y aplica lo mismo para un
bebé de 6 meses que para un niño de 6 años. Los niños son buenos, altruistas,
generosos, incapaces de hacerles chantaje emocional, ja!!, yo no digo que los
niños sean malos, pero que no tienen el mismo conocimiento que un adulto sobre
las implicaciones de sus actos, es algo lógico, y además una idea que va
implícita en la creencia del Dr. en que los niños son una tabula rasa, es decir
una pizarra en blanco. En un tono burlón dice “Un niño sin límites le sacaría
los ojos a todos sus amigos, se comería 200 caramelos en cinco minutos, se
tiraría por el balcón. Un niño sin límites sería una cosa tan terrible… ¿Cómo
es que nunca hemos visto a uno?” Para mi queda bastante claro, si un niño fuera
pegando a otros, no hay que irse a los extremos, seguro que existe otro niño
que le para los pies y le pega más fuerte, con lo cual queda claro dónde está
el límite, aunque de una forma mucho más dura y dolorosa que explicarle que eso
no se hace porque no está bien; dudo que sea físicamente posible comerse 200
caramelos en 5 minutos, además cuántos niños podrían tener acceso a tal
cantidad, es broma!; y por supuesto que no, ningún niño se va a tirar por un
balcón voluntariamente, nacemos con el instinto de succión, de prensión, de
respiración… es decir con instinto de supervivencia… lástima que durante la
adolescencia, cada vez más larga, las hormonas aplasten este instinto y nos
hagan hacer tonterías, algunas peligrosas. Pero un niño sin límites si puede
ponerse a jugar con cerillas cerca de una bombona de butano, sin duda alguna el
niño no tiene la intención de hacerse daño, ni tampoco de hacérselo a los
demás, claramente está jugando, y es muy probable que desconozca los riesgos que
implica para él, su familia y todos los vecinos del bloque. De este caso yo si
conozco a uno.
Sobre las teorías que no comparte: “La
Puericultura Fascista” donde habla de los pedagogos alemanes de los siglos
XVIII y XIX, cuyo objetivo era formar súbditos obedientes, cosa que permite
explicar el éxito del nazismo en Alemania. Siempre he oído hablar sobre la férrea
disciplina de los internados ingleses, sin embargo lucharon contra los nacis. Más
que por el sistema educativo, hay que considerar que las circunstancias
sociales también fueron un campo de cultivo. La tendencia educativa actual en
España va hacia la inclusión, la LOE quiere formar para tener ciudadanos de
pleno rendimiento y eso bajo unos valores y principios que la propia sociedad
determina. “El Orden” nos venden las rutinas como algo innecesario, bueno, las
rutinas nos aportan confianza, por supuesto que deben ser flexibles, las
rutinas van cambiando, evolucionando según las necesidades. Que nos pasa a los
adultos cuando nos cambian el turno en el trabajo, que nos desorientamos, no
nuestras cabezas pero si nuestros cuerpos, y eso si es un cambio de la mañana a
ala tarde, cuando nos toca un turno de noche nos supone un sobre esfuerzo. Las
rutinas no tienen por qué ser comer a las 2:10, si no hacerlo en un determinado
lugar, por ejemplo siempre sentado en una silla y delante de una mesa, no en un
sofá o corriendo por el salón. “La educación conductista” uno de los padres de
esta tendencia psicológica es Skinner, él hacia experimentos con ratas
enjauladas condicionando las respuestas de los animales con recompensas, pero
hablar de los inicios de la educación o del estudio del comportamiento de los
seres humanos como si fuera algo actual, es una falsa transparencia, es como
hablar de la medicina moderna y en lugar de hablar de los avances médicos
hablas de las sangrías y las sanguijuelas.
Mi conclusión es sencilla, el vinculo y el apego
se establece siempre que nos encontramos con alguien que nos quiere, nos cuida
y se preocupa de nosotros, el amor es un lenguaje universal que todos podemos
hablar. A mí me dieron cachetes, normas y limites, me negaron cosas y a veces
no entendí el por qué, sin embargo no soy una persona violenta, ni frustrada
con la vida, no tengo ningún trauma, porque mis padres también me enseñaron a
asumir las consecuencias de mis actos, a tomar mis propias decisiones, y
sobretodo y por encima de todo me dieron muchos besos y abrazos, me demostraron
que me querían más que a nada en este mundo.